En el siglo XIX Mikao Usui, era sacerdote cristiano y decano de la Universidad de Doshisha en Tokio, Japón. Durante una de sus clases un estudiante le preguntó cómo curaba Jesús, Usui al no tener respuesta para tal pregunta, decidió emprender una investigación al respecto, que duró 10 años, la que lo llevó a estudiar historia comparada de las religiones y filosofía, en Estados Unidos. Mientras llevaba a cabo estos estudios también aprendió a leer el sánscrito, antiguo idioma litúrgico de la India y el Tíbet. A propósito de esto se ha llegado a asociar el Reiki con la diosa hindú Siva, lo que puede dar algunas luces de la historia no escrita de Reiki.
Luego Usui regresó al Japón e ingresó al Monasterio Budista Zen, en donde encontró textos que describían la curación por imposición de manos. Al leerlos se dio cuenta de que necesitaban ser reinterpretados, pues habían sido escritos hacía 2.500 años y el significado que los rodeaba entonces, era muy distinto del que tenían en su época, sin embargo esta prueba no lo asustó sino que lo animó y decidió asumirla.
La prueba consistió en 21 días de meditación, oraciones y ayuno en el Monte Koritama. Al comenzar su experiencia recogió 21 piedritas y las puso al frente suyo, éstas serían su método para contar el tiempo que transcurriera. En el día 21, a la hora más oscura del amanecer, Mikao Usui vio una luz muy intensa que se dirigía hacia él en forma de rayo, al principio se asustó y quiso correr, pero después de un momento decidió quedarse y esperar para ver qué pasaba, pues ya había pasado 21 días allí, como para dejarlo todo de lado en ese momento.
El rayo entró a su tercer ojo, quedó inconsciente unos instantes y al despertar comenzó a ver millones de burbujas de todos los colores a las que le siguieron los símbolos Reiki con el conocimiento de cómo debían ser utilizados. Así se dio el primer alineamiento Reiki por redescubrimiento psíquico del método ancestral.
Al descender del Monte Koriyama, Mikao Usui trajo consigo el conocimiento del método que utilizaban Buda y Jesús para sanar.
Los primeras cuatro sanaciones que Usui realizó son conocidas como los cuatro milagros: al bajar se golpeó un dedo del pie e instintivamente puso sus manos sobre el, las que se calentaron y lo aliviaron, luego entró a un restaurante y pidió comida en abundancia, se la comió y no se enfermó, a pesar de su prolongado ayuno. Estando en este restaurante supo que la dueña tenía un fuerte dolor de muelas, así que le tomó la cara entre las manos y la curó. Finalmente cuando llegó al monasterio supo que el Lama, importante autoridad, sufría un ataque de artritis, lo trató con sus manos y sanó.
Mikao Usui bautizó a esta energía salutífera como Reiki, que en español quiere decir fuerza vital universal.
Mikao Usui decidió curar a los enfermos que vivían en el barrio de los mendigos en Kyoto, Japón pero se decepcionó prontamente, pues aunque los instaba a que trabajaran y vivieran por sus propios medios, los veía una y otra vez ejerciendo la mendicidad, además de resentidos por haber sido curados. De aquí viene la tradición de cobrar algún precio por la curación, pues se dice que lo que no cuesta nada no se valora. En este punto se hace necesario aclarar que el pago que se le da a el o la terapeuta Reiki es la retribución por el tiempo que ha invertido siendo canal de la energía divina, la cual es gratis por naturaleza.
Por último anotaré que las doctrinas budistas restan importancia a la curación física, mental o emocional, afirmando que la única sanación verdadera es aquella que se adquiere por la Senda de la Iluminación, es decir a través del espíritu.
Mikao Usui emprendió un peregrinaje a través del Japón, durante el cual conoció a Chujiro Hayashi, oficial de la Armada en situación de reserva, quién en 1925 se convertiría en el primer maestro de Reiki y sucesor de Mikao Usui. Chujiro Hayashi fue el responsable de dar los alineamientos a 16 ó 18 maestros Reiki, según la fuente consultada, además de la creación de un centro clínico en Tokio.
El siguiente evento importante en la historia de Reiki es protagonizado por Hawayo Takata, quien estando viuda y siendo madre de dos hijas debía someterse a una operación para aliviar un padecimiento de vesícula biliar, sin embargo tal intervención también ponía en riesgo su vida. En 1935, tras la muerte de una hermana suya, Hawayo Takata debe viajar a Tokio para darle la triste noticia a sus padres. Más tarde ingresa al hospital de Maeda de Akasaka.
Después de varias semanas y de recibir el diagnóstico de apendicitis junto a un tumor y cálculos en la vesícula biliar, el personal médico decide intervenirla quirúrgicamente, asumiendo el riesgo que representa para ella la anestesia. Al estar en la camilla lista para ser operada Hawayo escucha una voz que le dice “ la cirugía no es necesaria”, la misma voz que le había anunciado un mensaje igual la noche anterior. Esta vez Hawayo Takata decide preguntarle al médico si hay alguna otra forma por la cual pueda ser tratada, es entonces cuando se le informa de la clínica Reiki de Chujiro Hayashi.
Luego de pasar cuatro meses en la clínica Hawayo Takata sanó física, emocional y espiritualmente. Más tarde recibió ella misma los primeros dos alineamientos y viajó a Hawai donde instaló su propia clínica. En 1938 Takata recibió el tercer alineamiento de Hayashi, quien la designó sucesora suya. Le pidió que viajara a Japón cuando él la llamara, lo que sucedió en 1941. Al llegar a su lado, éste, Chujiro Hayashi le dijo que una guerra se desataría, siendo él mismo un oficial en reserva de la Armada, sería llamado a combatir, pero él se negaba a hacerlo, por esta razón había decidido detener su vida por medios psíquicos, prefirió morir antes que matar. La llamada era para ‘exportar’ el Reiki, pues pronto estaría en peligro de desaparecer, ya que la guerra presentida por Chujiro Hayashi era la II Guerra Mundial, la que trajo consigo la desaparición de la primera clínica de Reiki.
A Hawayo Takata se le adjudica la preservación de éste sistema terapéutico, pues gracias a ella este se expandió primero en Estados Unidos y Canadá, después en Europa. La señora Takata murió a la edad de 80 años, dejando varios maestros Reiki.
Cuando enseñaba Reiki a sus alumnos, Hawayo Takata les cobraba, sin importar si eran o no de su familia pues consideraba que lo que no cuesta no se valora. En el caso de los enfermos graves, enseñaba a la familia del enfermo y luego, cuando éste estaba un poco recuperado, le enseñaba también a él, para que se beneficiara de la autoterapia.
La línea de Mikao Usui ha tenido algunas variaciones y ramificaciones, pero en general todas son efectivas, porque la energía que se transmite en una sesión de terapia Reiki es la misma, es energía amorosa.
Fuentes:
Reiki Esencial, Diane Stein
Guía Práctica de las Medicinas Alternativas – Círculo
de Lectores